Jul 13 2008
La Paella de Ramón
En Viajeros del Vino somos unos enamorados de la paella valenciana; bueno, la verdad es que somos unos enamorados de la gastronomía en general, y de la española en particular. Pero la paella nos apasiona. En algunos de nuestros viajes por esas tierras mediterráneas, habían llegado a nuestros oídos las maravillas culinarias de un hombre de Vall d’Uxo (Castellón) que, en los fogones y cuando de paella hablamos, es un maestro. Decidí ponerme en contacto con él para ver si invitaba a un pequeño grupo de viajeros del vino, a poder disfrutar de sus excelencias y, si fuera posible, nos enseñara a cocinar semejante manjar (aunque no creo que lleguemos nunca al nivel del maestro).
A los pocos días Ramón nos recibía en su casa de verano, en Moncófar, Castellón. Nos encontramos con un hombre encantador, dicharachero, retirado de sus actividades laborales, pero pleno de energía y vitalidad, inquieto. Nos abrió su casa de par en par (él y su familia, donde no podemos olvidarnos de su encantadora mujer, Emi), y nos instalamos en el garaje, donde dispone de la cocina, para prepararnos una paella y tomar notas sobre como hacerla (también está registrado en video, y prometo, que en cuanto vuelva de La Rioja, a donde me voy cinco días, editaré el video y lo colgaré en este post).
ALGUNOS APUNTES PARA HACER LA PAELLA:
ingredientes:
1 conejo. ½ kg de judías verdes.
Medio pollo (pechuga no). ½ kg de garrofóns.
½ Kg de costillas de cerdo. Aceite y sal.
1 bote de tomate natural triturado. Pimentón dulce.
La paella que hicimos fue para diez personas, Ramón, su mujer, Emi, sus dos hijos, y los 4 Viajeros del Vino que tuvimos el placer de compartir mesa con ellos.
En primer lugar se fríe la carne; Cuando ésta está doradita, lo que puede ser unos 20 minutos desde que pusimos el aceite a calentar, apartamos los trozos hacia la parte más externa de la paellera y colocamos en el centro las judías verdes. Ramón (supongo que otros maestros paelleros harán igual) tiene la costumbre de ir sacando hacia el exterior los ingredientes que se van haciendo y metiendo en el centro las nuevas aportaciones. En cinco minutos las judías pueden salir a la parte externa de la paellera, para verter el tomate triturado; “el tomate no hay que dejar de removerlo, me comenta Ramón, para que no se queme”. Se remezcla bien todos los ingredientes, y se echa una cucharada de pimentón dulce, el cual también hay que remover de manera inmediata, para que no se queme. A continuación echamos agua, hasta llenar la paellera, y subimos el fuego para conseguir que hierva el agua.
En este punto de descanso, en la cocina, mientras invito a Ramón a un Vermut que le he traído de mi reciente viaje a Priorato, le comento un hecho que me resulta curioso: “¡todavía no has añadido ni una gota de sal, Ramón!”. “Todos los alimentos que hemos echado, me comenta, tienen su pequeña cantidad de sal; por eso a mi me gusta probarlo de sal, una vez que ya se ha hecho el caldo, antes de echar el arroz. En ese momento lo pruebo, y si esta soso, le corrijo de sal; creo que es el momento perfecto”.
Mientras charlamos y disfrutamos del vermut, el tiempo ha ido pasando y el caldo ha empezado a hervir. En este punto se añaden los garrofóns, una especie de habichuela grande, y dejamos hervir la paella durante 20 minutos.
Es el momento para poder charlar con Ramón y descubrir un luchador, un emprendedor inquieto, todo un alma curiosa interesado en buscar el porqué de las cosas. Es curioso ver este garaje habilitado de cocina, porque en él también está toda su herramienta, con la que Ramón cacharrea, crea o arregla las cosas que se le ocurren. La conversación nos podría llevar horas, pero el caldo del arroz sólo debe hervir durante 20 minutos. Así que es el momento de echar el arroz.
Yo echo el arroz que me pide la paella, nos desvela Ramón. No tengo medida con vasos, ni puños, ni nada. Aparto todos los ingredientes hacia los lados, para hacer una especie de canalón en el centro. En él voy echando el arroz hasta hacer un pequeño montículo que sobresalga del agua; y esa es la medida de arroz. Lo distribuyo bien, que quede todo de manera homogénea, bajo el fuego casi al mínimo, y a esperar que se termine de hacer la paella.
El arroz debe estar 20 minutos a fuego lento; de todas maneras, nuestro querido anfitrión remueve el arroz cuando lleva unos 8-10 minutos, un poco porque la mayor parte de granos “conozcan” el calor del fondo de la paellera, y otro poco por su natural actividad, que le impide estar sentado más de 30 segundos. Cuando pasan los 20 minutos apagamos el fuego y a disfrutar (el resultado visual se puede apreciar en la foto donde estamos Ramón y un servidor mostrando el resultado).
Para la ocasión le sugerí a Ramón y su familia gozar de la paella acompañados con un vino de la tierra. Mi propuesta, Pago de Tharsys Brut Rosado (DO Utiel-Requena), fue todo un acierto. Este Rosado Brut, elaborado con uva garnacha, tiene un aroma a frutas rojas espectacular, con ligeros toques de bollería, que unido a una boca golosa y cremosa, nos aporta un maridaje delicado y especial para la paella.
Orlando.
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Impresionante post. En cuanto que tenga un poco de tiempo, intentaré seguir los pasos del maestro, aunque visto el nivel, esperaré ansioso el momento en el que cuelgues el vídeo.
Doy fe de la paella de Ramón, está estupenda, ademas es muy sana, él es un defensor de la comida natural no hay más que ver lo bien que está.
Solo puedo deciros una cosa: con est epost, la gente de Turivino os habéis salido. Me parece increible que os marquéis una paella de esta manera, eso si que es una experiencia enogastronómica, como os gusta decir. Pero me parece más impresionante que lo conteis de esta maera tan espectacular, dándonos algunas pistas para poder hacer una buena paella, aunque seamos valencianos, como es mi caso.
La verdad es qeu leyendo me moría de envidia, pero encima cuando he leído a Angela, diciendo que también la ha probado no he podido reprimirme y me he lanzado a escribir, sobr etodo para mandaros una idea qeu me ronda la cabeza: ORGANIZAR UNA PAELLA PARA TODA LA COMUNIDAD DE VIAJEROS DEL VINO. Porfa, hacerlo, por lo menos para l@s que nos movemos por la Comunidad Valenciana… bueno par todo el mundo que quiera venir.
Yo lanzo aquí la idea, a ver si hay más gente que me secunda. La voy a lanzar en otros foros, por
Decia:
ORGANIZAR UNA PAELLA PARA MÁS VIAJEROS DEL VINO EN LA PLAYA.
Yo voy a lanzar la idea en otros foros, a ver si la gente secunda la idea.
Bss
Hola Mar, es un placer leer tus lineas, yo tambien me apunto a la paella en la playa.
He probado muy buenas paellas, pero imagino que ninguna como la del maestro.
Me gusta la idea de organizar una paella para todos los VIAJEROS DEL VINO…
Besos.
Desde TuriVino nos parece una idea fantástica poder hacer y poner en marcha una paella para todos los viajeros del vino que se quieran apuntar. Nosotros nos encargamos de la organización, de hablar con el Ayuntamiento de Moncofar para que nos cedan una pequeña parte de la playa, de hablar con Pago de Tharsys para poder volver a maridar la paella con ese brut Rosado tan fantástico, incluso, y ES LO MAS IMPORTANTE, de convencer al maestro, a Ramón, para que haga una paella para una comunidad tan importante como es la de los Viajeros del Vino.
Hasta aquí todo bien; pero claro, hemos constatado que empieza a ver un movimiento para crear este tipo de actividad, que además nos parecen enriquecedoras, fantásticas, y únicas, pero tenemos que ver que realmente existe una inquietud real en la red para montar esta hsitoria, por montar la paella de Turivino, de Viajeros del Vino. Si a través de comentarios en este blog, de correos a info@viajerosdelvino.com nos llegan adhesiones a esta propuesta de Mar, que repito, nos parece fantástica, vamos adelante con todas las consecuencias.
Mantenernos informados de todos los sitios donde se está moviendo el tema, blogs, foros, etc. Mandarnos los enlaces, hacer comentarios… sugerencia de fechas, todo lo que se os ocurra, y ¡¡nos lanzamos a la paella en la playa!!
Hoy debemos comunicaros, a toda la comunidad de viajeros del vino, una triste noticia: pese a la cantidad de peticiones que hemos tenido para organizar la paella en la playa, con el maestro Ramón, que estaba encantado con el reto, vamos a tener que aplazar dicho evento social. Nuestro compañero Álvaro, una de las patas de Viajeros del Vino, se ha roto el humero y la recuperación puede ser lenta y un poco dolorosa. Con este ánimo hemos decidido aplazar la fiesta de paella y brut rosado.
Ahora, lo único que deseamos es que nuestro amigo esté recuperado lo antes posible.
Ánimo Álvaro… Un abrazote