Oct 27 2008
Fin de semana de enoturismo en Castellón (segunda parte)
Tocaba volver al interior, pero antes, y para hacer tiempo antes de llegar al Mas (a ver la ¿puesta de sol?), hicimos una parada en la Ermita de San Sebastián y de la Virgen de la Misericordia (siglos XV-XVIII), a 6 km de Vinaròs, sobre una pequeña colina, dónde coincidimos con una boda rociera, nos tomamos un cafecito y disfrutamos de las increíbles vistas de la costa. Tras comprar al padrino una traca que le sobraba (¿para qué?, nos preguntamos), nos encaminamos a Sant Jordi, dónde nos esperaba la famosa “puesta de sol”. Ni puesta de sol (eran las siete de la tarde), ni vistas del horizonte (fue dentro del Mas dels Estellers). Dejamos el coche en el parking y en la sala polivalente sonaba, a buen volumen, el “Arde la calle” de Radio Futura. No era un potente equipo de música, no. ¡Habían contratado músicos, de los de verdad, con sus guitarras, bajos, teclados, batería y todo!.
Increíble. Flipamos. Los ROTS, amigos de Javi, nos deleitaron con un inolvidable repertorio de los 80’s, que nos hizo bailar (a nosotros y a todos los demás huéspedes de la casa) hasta la extenuación y nos transportó a tiempos pasados. No estamos ya para estos trotes. Después de disfrutar como enanos y de soltar la correspondiente traca, sólo teníamos que salir al jardín por la puerta lateral y preparar una parrillada de cordero y embutidos, traídos directamente de la matanza de El Provencio. Cenamos todos juntos, músicos incluidos, disfrutando de la sabrosa carne y acompañándola, como no podía se de otra manera, de un buen vino de Castilla La Mancha. Tras la conversación, la noche fue haciéndose vieja poco a poco, hasta terminar en una controvertida y divertida partida de Trivial hasta altas horas de la madrugada.
El domingo nos esperaba la guinda del pastel. Después de recoger equipajes y dejar los apartamentos, nos llevaron dando un paseo que atravesaba Sant Jordi, a ver a Abelardo Ripoll, el alma mater del Centro de Interpretación del vino y la Tonelería Artesana que está al salir del pueblo. Un sensacional Centro que Abelardo a ido construyendo poco a poco, con sus propias manos y que nos da una idea de la importancia que iniciativas como la suya tienen para el desarrollo del entorno rural. Sin subvenciones ni ayudas, contando tan sólo con su esfuerzo y el de los suyos, Abelardo ha montado unas instalaciones completísimas, llenas de encanto, donde nos explicó, con una paciencia y pasión envidiables, la realidad de la comarca y sus raíces en el mundo del vino. Nos condujo a través del jardín de variedades, el museo exterior de útiles para el cultivo de la vid, la sala de proyecciones, la bodega subterránea, la tienda, el taller de tonelería y para rematar nos acomodó en el acogedor porche exterior, dónde nos ofreció una cata-degustación de buenos vinos de la tierra, vinos dulces y vermouts que nos abrieron el apetito.
Sin duda, la visita al Centro de Abelardo fue una de las mejores experiencias del fin de semana y nos hizo reflexionar, tras su pasional charla, sobre de las políticas de los dirigentes regionales y nacionales en materia turismo en la Comunidad Valenciana. Como alma libre de la política (es alcalde de La Salzadella), ha montado con otros alcaldes y ciudadanos independientes de la zona, una plataforma que está promoviendo actuaciones muy interesantes y efectivas para dinamizar la realidad cultural y rural de la comarca. Desde la Feria de Oficios Tradicionales de Sant Jordi, pasando por la Ruta de los Olivos Milenarios, la organización de conciertos y otras iniciativas, Abelardo y los suyos están realizando una labor digna de toda alabanza, de la que buen ejemplo deberían tomar nuestros políticos.
Para comer teníamos mesa reservada en Cal Racó, el restaurante adjunto al Mas dels Estellers, con una preciosa decoración, gemela del Mas y complementada con multitud de grabados de Mariscal, amigo de la propietaria. Parece mentira encontrar un local tan acogedor e íntimo perdido en un pueblo como Sant Jordi. La comida imaginativa, con toques de tradición (recomendamos el pastel de morcilla), nos condujo a una sobremesa aminada por los recuerdos del fin de semana que acabábamos de pasar y que terminó, camino a Valencia, en La Salzadella, tomando un café en la plaza de México y visitando a uno de los majestuosos olivos milenarios de la ruta, cerca del pueblo. En no más de dos horas estábamos de nuevo en casa, torrados, pero con una sonrisa de oreja a oreja, después de haber pasado uno de los fines de semana más especiales de nuestra vida.
Emi y Álvaro
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Es una pasada que vuestros amigos os hayan preparado un viaje tan alucinate; llevo dos días recomendando este blog, para ver si mis maistades más próximas captan la idea de lo que es hacer regalos con “fundamento”
Y a vosotros daros las gracias por enseñarnos este paraiso escondido.
La verdad es que hemos pasado un fin de semana para recordar. Pero, como casi siempre, detrás de los grandes acontecimientos hay pequeñitas historias que juntas todas hacen que las cosas salgan bien. Seria injusto no hacer mención a Pablo, por su insistencia en llevarnos al Mas dels Estellers junto con Jaume y Teresa , a pesar que Isabel y yo proponiamos irnos de “vikingos” (tampoco habria estado mal); a Javi por sus aportaciones musico-gastronómicas y, en especial, a las reuniones que nos habeis proporcionado (sin daros cuenta) en “La bodegueta”- ya casi estaba institucionalizado que el lunes habia reunión-, donde Marcial, Pablo, Javi, Teresa, Jaume y yo mismo hemos hablado más de vosotros que en la vida….MIRA QUE ES DIFICIL HACER UN REGALO …..chicos por mi quedamos el próximo lunes para organizar el próximo cumpleaños. Besos a todos.
Hola Alfonso. Me alegro mucho de leer tus palabras por este blog. Una cosa: no se os ocurra quedar en la bodegueta sin contar con Emi y conmigo, que ya nos hemos perdido demasiadas.
Alfonso lo ha contado muy bien, ha sido un placer parir y compartir con vosotros este bi-regalo de cumple. Se trata de Vivir adrede” como propone Benedetti en su Color (particular) del mundo:
“Los sentimientos se deslizan, a veces se refugian en guaridas de amor, pero cuando emergen al aire preso o libre, dan el color del mundo, no del universo inalcanzable sino del mundo chico, el contorno privado en que nos revolvemos…”
Isabel, eres la mejor. He leído tres veces la cita de Benedetti y todavía estoy rumiando… Gracias, gracias, gracias.