Jun 29 2009

Hospedería El Arco en Villavieja de Lozoya

Publicado por Orlando Lumbreras a las 18:19 en la categoría Cuéntanos tus viajes, Experiencias enogastronómicas

No sé si alguna vez os he comentado mi afiliación, más filosófica que activa (me gustaría poder colaborar y apoyar mucho más pero el tiempo disponible es limitado) en el movimiento , más concretamente en el Convivium de Madrid llamado . Mi compromiso con la sostenibilidad, con la recuperación de los cultivos tradicionales, con el respeto a la y con la vida pausada, llena de pasión y emociones, siempre ha sido una premisa en mi existencia.
Impresionante Arco situado en el comedor del RestaurantePara poner el broche a un primer semestre de actividades, para poner punto y seguido en el periodo estival, hasta el reencuentro de septiembre, nos juntamos en de , provincia de Madrid, para recorrer y conocer los alrededores, antes de ir a comer a El Arco, en . La idea era conocer una explotación agrícola en Torremocha, explotada por mujeres, donde entre otros productos elaboran el vino Arrén, pero las noticias son que habían cerrado hace unos días.
Así que conocimos la parte histórica de , su remodelación, además del Museo Colección , un pequeño reducto de obras que regaló, durante sus años de amistad, a su peluquero, . Una vez descubiertas estas obras, que sin duda merecen un sitio mejor que donde ahora están ubicadas, nos dirigimos a conocer la muralla y la Villa de , gracias a Juanjo, un entrañable y ameno arqueólogo que además tiene una pasión NO oculta, cocinero (de hecho es el chef de El Arco, por lo que conocimos las dos facetas de este atento compañero). Entre Juanjo y Javier, arquitecto rehabilitador de la villa de , nos sumergieron en la historia de esta población, su pasado, su presente y sus posibles futuros.

Una de las 4 suites de la Hospedería El ArcoY de nuestro paseo por , con algún sorprendente e inesperado encuentro que mantengo en el más secreto anonimato, a la sorprendente y espectacular comida que nos esperaba en un bello edificio, , donde además se puede disfrutar de 4 amplias y confortables suites. El menú fue el siguiente: “Chupito de puré de calabaza”, “Cucharita con tartar de esturión ecológico de Riofrio”, “Carpaccio de ciervo”, “Revuelto de serrana”, “ confitado con patatas secas”, “Jabalí estofado con arroz de hongos” y “Torrija caramelizada”.
Cada plato más delicioso, cada nueva creación de nuestro amigo Juanjo, servido con maestría y simpatía por su mujer Mª José, una sorpresa mayor para nuestros paladares. Los entrantes bien, agradables, cumpliendo su función. Acompañados de un blanco criado sobre lías finas, , de Rafael Palacios, aromático y floral, fueron acomodando nuestras papilas para manjares más selectos.
Excepcional vista desde el ventanal del comedorY estos vinieron en cuatro presentaciones muy diferentes, de la cuales no me gustaría dejar ninguna en un nivel inferior: el , espectacular (por no hablar de las patatas, con su pimentón, revolconas, magistrales), el carpaccio de ciervo tan sedoso y sensual que se derretía en la boca, el revuelto de serrana, toda una delicia y el jabalí, tan presente, tan sugerente, y tan bien acompañado por el arroz, que no dejaba indiferente.
La elección de los vinos, a cargo de nuestro amigo Luis Miguel Martín, que por problemas personales no nos pudo acompañar, perfecta: El 2006 y un syrah de los , Vallegarcía 2005 muy personal y sabroso.

Una comida, buen ambiente, cuyo colofón fue digno del momento: torrijitas caramelizadas (como dijo mi compañero de mesa, John: “una gran comida tiene que ser rematada con un gran postre”). Un gran día, cerrado con la visita a las huertas de la zona, un paseo campestre disfrutando de una tarde muy agradable, que nos dejó a todos un sabor de boca excepcional.
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