Archivo de entradas de Enero, 2010

Ene 24 2010

Pinceladas de Tacoronte Acentejo

Publicado por Orlando Lumbreras en la categoría Cuéntanos tus viajes

Barricas centenarias de Bodegas MonjeMe gusta la insinuación; dar pequeñas pinceladas que inviten a descubrir aquellos lugares, aquellos viñedos que un día tuve ocasión de disfrutar. No me gusta extenderme en detalles de mis viajes, porque cada vivencia es personal, y no hay dos personas que vivan de igual manera un paseo entre viñedos, un atardecer entre olivos o una copa de .
Mi invitación de hoy quiere mostrar otro punto de Canarias; concretamente . Varias son las denominaciones de origen que allí, en un corto espacio de terreno, se saludan cada mañana. Sin duda alguna (y así lo pude constatar cuando estuve en la isla), la de mayor importancia, enológica y por metros cuadrados de superficie, es Tacoronte Acentejo (sin menospreciar a ninguna de las otras, todas ellas dignas de admiración).

En este leve sugerir, os quiero trasmitir el disfrute de un lugar paradisiaco donde dormir, donde alojarse, la obligación de conocer dos de las más fantásticas bodegas de la comarca, y un lugar que no podemos dejar de visitar si queremos comer bien.
Por empezar por la parte más hedonista y placentera, alojarse en el Hotel Rural Costa Salada es dar momentos de lujuria a nuestra mente. Un lugar, situado en un extremo de la Finca Oasis, en la localidad de , sobre el acantilado, dejando que el batido de las olas acune nuestros sentidos mientras, en la soleada terraza, disfrutamos de un apacible desayuno. Costa Salada es ese tipo de hoteles donde te sientes tan mimado, que desearías parar el tiempo y disfrutar de los instantes como si estos fueran eternos. Un lugar silencioso (el mar y su oleaje aportan el ritmo sonoro), plácido y de pocas y amplias estancias. Ideal.

Hotel Rural Costa SaladaCon una sensación de calma interior, y de reciente vitalidad, propongo recorrer los escasos kilómetros desde Costa Salada hasta Bodegas El Lomo. El camino, hasta llegar a la , te hace descubrir cómo es esta comarca; un terreno que se precipita sobre el mar, repleto de pendientes y cambios de nivel, donde las viñas se pelean por encontrar un espacio y un sustento alimenticio. Parcelas de un tamaño micro y un precio maxi. Es difícil encontrar otro punto de la geografía vitivinícola mundial, a no ser que hablemos  de viñedos archiconocidos que no es necesario nombrar, donde el metro cuadrado de plantación tenga un precio tan elevado (llegamos a oír precios de 30000 € por hectárea).
En las puertas de Bodegas El Lomo te recibirán la alegría y el entusiasmo (esenciales a la hora de conocer y disfrutar de una ). Sus responsables  hacen de la un espacio aún más acogedor. funcional, rodeada de viñedo donde poder conocer como se trabaja en , su disposición sobre el desnivel, para trabajar en gravedad, es realmente interesante. Mi recomendación: no sólo descubrir y catar cada uno de sus vinos, los blancos, frutales y refrescantes, y los tintos, donde el listán negro criado en barrica es francamente atractivo, sino investigar y escuchar  a sus responsables, pasear entes depósitos, subir por las escaleras metálicas que dan acceso a la parte superior de elaboración… en definitiva, adentrarse, en la enología canaria, pues Bodegas El Lomo te invita a ello, permitiéndote que goces de la . Y luego, claro está, pasar al salón de carta, para descubrir sus vinos; o hacerlo en la zona de recepción de uva, donde, fuera de vendimia, las bocas que acaparan la uva y la mandan hacia los depósitos están cerradas, y la benevolencia del clima canario permite poder hacer una cata al aire libre durante cualquier época del año.

Vista exterior de Bodega El LomoCerca de El Lomo, en la misma localidad de , se encuentra el restaurante “Casa Mi Suegra”, una cita ineludible para conocer la cocina canaria. ¡Qué importante es que al frente de magníficos sitios haya grandes corazones!. Y dirigiendo este afamado local de comidas se encuentra Bárbara, una mujer todo candor, vitalidad, y entrega, una mujer que derrocha simpatía por cada uno de los poros de su piel. Con unas vistas magníficas hacia esos viñedos de la localidad de , pequeños minifundios atravesados por caminos y veredas, en su mesa se combina tradición y creatividad, pudiendo degustar carne de cabra, (queso blanco rebozado en gofio, frito, con miel y almendras) y algunos de los mejores pescados de la isla, pescados como el cherne, sin olvidarnos de un bacalao encebollado preparado con mucho cariño, algo que se trasmite en el plato, y se disfruta en el paladar.

Otra interesante propuesta es disfrutar de la cocina de Dolores, instalada en la propia Bodegas Monje. Un espacio maravilloso donde la cocina canaria es la protagonista; una cocina de elaboración artesanal, con un horno de leña fantástico donde recrearse con platos como el “cochino canario asado”.
Dolores es la mujer de Felipe Monje, y entre los dos han levantado, con mucho sudor, no solo este espacio gastronómico, sino toda una impresionante. Digo levantado, y a lo mejor debería decir excavado, porque profundiza en el suelo, varias decenas de metros. Debajo de la familiar, donde encontramos un espacio de , con varios siglos de historia, realmente fantástico, han ido creando todo un hábitat refrescante donde los nuevos vinos fermentan primero y descansan después, sin alteraciones ni perturbaciones. Una entregada a la cultura del (es tan amplia la gama de vinos, tan variada y tan fantástica que invito a que conozcáis cada uno de sus vinos, aunque no puedo dejar de hacer una referencia a sus seductor dulce tinto) y a todo tipo de manifestaciones culturales. Porque Bodegas Monje es sinónimo de hiperactividad; dinamismo presente en su paredes, con exposiciones permanentes, en sus suelos, con expresiones culturales que van desde el tango y su baile hasta los conciertos musicales, y en sus copas, ya que cada uno de dichos actos siempre están maridados con algunos de sus grandes vinos, y con alguna muestra de la cocina de Dolores. Un para vivir desde el punto cultural, y para sentir desde el apartado arquitectónico, ya que el resultado de años de trabajo excavando y construyendo las nuevas instalaciones han dado como resultado un espacio único, que impresiona cuando vamos descendiendo hasta la parte más profunda. Un con una panorámica paisajística impresionante, dominando la zona de El Sauzal y permitiendo recrearnos con la vista del mar al fondo, tras todo un manto de viñedos.

El mundo del , puede, y debe, complementarse con otras propuestas, como puede ser pasear por algunas de las localidades tinerfeñas (yo recomiendo pasear por El Sauzal y dejarse embaucar por Los Lavaderos) o conocer el Centro de Interpretación de Agua García, en Tacoronte, un espacio increíble que muestra la riqueza faunística y vegetal de esta isla, de esta comarca; un sitio donde poder descubrir los bosques de laurisilva y los centenarios viñátigos.
Sugerencias del disfrute; pequeñas muestras del encanto de una comarca apasionante.

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Ene 12 2010

De Méntrida a Valdepusa

Publicado por Julie Donovan en la categoría Cuéntanos tus viajes

Entrada en la cueva de Bodegas Jiménez LandiLos que habitamos en la capital de España nos empeñamos en cargar, sobre nuestras espaldas, centenares de kilómetros para saciar nuestras más íntimas y personales pasiones enológicas; recorrer y conocer bodegas en La Rioja, Penedés o Ribeira Sacra (por poner tres ejemplos) es una delicia, pero muchas veces nos olvidamos de nuestros vecinos; y no me refiero solo a los vinos de Madrid, sino también a otros viñedos cercanos y llenos de encanto.

Así que decidí reparar parte de mi culpa, y, volante en mano, me dirigí por la Nacional V. El asfalto convive, nada más dejar las últimas edificaciones altas, con los primeros viñedos madrileños, que encontramos en Navalcarnero. El primer me es ofrecido, pero mi mirada está puesta algunos kilómetros después, en la localidad toledana de Méntrida.
Méntrida, población donde conviven el clima continental y el mediterráneo, resguardada por la Sierra de Gredos y con una pluviometría escasa, esconde, en varias de sus tierras, de sus entrecruzadas parcelas, algunas de las garnachas más antiguas de nuestro país; uvas, muchas de ellas de maduración fresca, sombría, con fuertes variaciones térmicas, que nos seduce con vinos frescos y muy frutales. Así se muestran los vinos de Jiménez Landi, cuyo máximo responsable, Dani, siempre está dispuesto a tirar de pipeta y compartir la cata de cada una de las de sus fincas, de , de , de las diversas garnachas que componen Piélagos (este último elaborado con las uvas de la vecina población de El Real de San Vicente)… Nos encontramos una bodega donde se respira pasión, donde se practica el cultivo biodinámico en algunas de sus tierras, donde se lucha por devolver a la tierra todos los aportes naturales que la tierra da al fruto; en definitiva, respeto a la madre naturaleza, amor por el . que brota ente los dedos de los pies de Dani, mientras pisa con mimo las uvas en grandes tinos de madera. que reposará en la cueva de la familia, excavada por anteriores generaciones en el siglo XVII.

Entrada a la Bodega Capilla del FrailePasión que nos abre las puertas de nuestra segunda parada, de nuestro fin de ruta. nació de la motivación, del amor por el campo de Iñigo Valdenebro, un hombre que un buen día decidió convertir un secarral en un prospero olivar y un mimado viñedo. Ese fervor por la tierra te traspasa la piel paseando entre olivos ( y picual), mientras Iñigo te va cortejando el oído con cada uno de los pasos, de las historias que llevaron al olivar a ser lo que hoy es.
Y ese cariño se entremezcla entre la miga de pan blanco que pringas en el aceite, fresco, con un punto de acidez y un ligero amargor final que es pura seducción.
y bodega; disfrutar de la vendimia y de la recolección de la aceituna. Ver bullir los depósitos durante la fermentación de la y de la , base del sugestivo coupage (yo pude paladear el 2005 y ver como viene la añada siguiente) o vivir el ligero estrujado de la aceituna para dejar manar su líquido más íntimo, ese primer néctar.
Casi cien hectáreas (sólo 14 son de viñedo), dominadas y vigiladas por la casa de campo, residencia familiar y base de una bodega, y de una , abierta para sentir los sentidos, despertar nuestras emociones más campestres, vivir, conversando con sus responsables, la necesidad de alimentar nuestras santas pasiones enológicas.

Después de recorrer los viñedos del Real de San Vicente, donde Bodegas Jiménez Landi tiene algunas de sus viñas más recónditas, de conocer su cueva donde hace la crianza su mejores vinos, de sentir los aromas de los olivos de y ver como sus viñedos buscan sin descanso los cálidos rayos toledanos, siento que mi íntima y personal deuda con estos grandes vinos, con estos magníficos aceites, empieza a ser pagada.

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