Y ese sueño, ese empeño, lo siguen viviendo, y sintiendo, las sucesivas generaciones, acariciando el terruño, mimando el viñedo, trabajando en cavas cautivadores, vinos de largas crianzas maravillosos, sedosos y vitalistas, aterciopelados y llenos de viveza, cavas que emocionan, que enamoran, y que te crean una conmoción interna, e Ãntima, excepcional, cuando los descubres en el silencioso interior de una cava.
El cava: pasión y dedicación; entrega y lucha… tradición y futuro.
Orlando Lumbreras, con aportaciones de Mario Canora de Castro
PodrÃamos tener una imagen visual de lo que puede significar esta ‘Denominación de Origen’ veinteañera, nació en 1984, desde dos puntos geográficos concretos que son el Monasterio del Pueyo, cerca de Barbastro y la Ermita de la Candelera, en Salas Altas. Ambos situados en atalayas naturales desde donde se divisan dos de las señas de identidad de la zona, el viñedo y el Pirineo al fondo (Somontano significa a pie de monte).
Seducir, ese es el gran reto de cualquier vino, y en busca de esa seducción las bodegas se afanan en elaborar vinos que sean capaces de despertar en el consumidor sensaciones que mucho tienen que ver con el placer.
Dentro de la ingente oferta de vinos blancos españoles, hay muchos que consiguen importantes niveles de calidad. La mayorÃa están elaborados con uvas bien conocidas y apreciadas por el público; naturalmente me refiero a variedades como la Albariño, Godello, Verdejo, Viura, Chardonnay, Moscatel, MalvasÃa, etc. De estas variedades es fácil encontrar en el mercado vinos monovarietales y, por supuesto, combinaciones, que con frecuencia son realmente estupendos.
Pero ahora me gustarÃa referirme a otras variedades, casi desconocidas para una buena parte del público en general; variedades realmente minoritarias y cuyo descubrimiento puede representar toda una sorpresa para el aficionado.
Me refiero a uvas que con nombres comoAlbarin, Vigiriega, Hondarrabi-zuri, Chenin Blanc, Malvar, Doña Blanca, etc,son cultivadas y mimadas por algunos bodegueros en un empeño, casi aventurero; posiblemente buscando dos objetivos básicos: mantener vivo ese viduño y proporcionar al consumidor algo realmente diferente.
De estas variedades, he tenido recientemente la oportunidad de catar algunos vinos monovarietales muy interesantes y me gustarÃa compartir su conocimiento con todos los aficionados.
En ningún caso me he sentido defraudado al probarlos, al contrario, siempre he tenido la sensación, entre sorprendida y admirada, del que descubre algo nuevo interesante.
“Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los dÃas los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce, quien prefiere lo cierto sobre lo incierto, evitando una pasión, un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.”
Bodega Otazu es un lugar paradisiaco; no podemos expresarlo de otra manera, porque en esta palabra queda todo enmarcado. 350 hectáreas que encierran la magia y el ensueño de dos señorÃos, uno de los cuales, el SeñorÃo de Otazu, sigue teniendo toda su vida y su ajetreo, donde sigue habiendo actividad humana, gracias a la presencia de los trabajadores de la bodega, que residen en este enclave maravilloso, rodeados de viñedos, robles, cereal y el murmullo del rio Arga, que da frescor y humedad a estas tierras.
Bodega Otazu ha sido reconocida, recientemente, con la categorÃa de Vino de Pago, el máximo reconocimiento geográfico y cualitativo que contempla la legislación española. Una causa más que justificada para irnos hasta Navarra y conocer este idÃlico terroir. Allà nos abrió sus puertas Javier Bañales, gerente de la bodega, con quien mantuvimos una extensa y amigable conversación, para nuestro programa de radio “Paisajes y Sabores”, de Radio Exterior de España.
Desde Viajeros del Vinoos invito a que conozcáis esta maravillosa catedral del vino, este lugar de ensueño, donde el sosiego abraza el tiempo y lo reposa sobre las barricas.
Abrir una botella puede ser, a partir de ahora, mucho más fácil. Raimat, la innovadora bodega de la D.O. Costers del Segre (Lleida), ha presentado su primer vino con tapón de rosca o screw cap. Un paso ciertamente arriesgado el dado por esta bodega, ya que no podemos olvidar el marcado caracter tradicional de la sociedad vinÃcola española. Sobre este paso dado por la bodega catalana reflexiona Mark Nairn, enólogo de Raimat: “El uso del corcho está muy arraigado a la cultura del vino. Sin embargo, usar tapón de rosca, aunque pueda resultar más sorprendente, aporta una serie de ventajas para el consumidor. La búsqueda constante de la calidad es la principal razón de ser de Raimat y por ello, no podÃamos permanecer ajenos a esta realidad”.