Nov 13 2008
Una visita ineludible a la cuna del castellano y a Bodegas David Moreno
Entre visita y visita a Santo Domingo, Valvanera, Ezcaray y, por supuesto, San Millán de Yuso y de Suso, uno no se puede perder una bodega familiar como es la de David Moreno en Badarán. No es de las famosas, esas de reconocido prestigio, pero no tiene nada que envidiar en calidad de vino, en excelentes instalaciones y en una magnÃfica atención personal en la visita.
Este pueblo riojano tiene una gran oferta gastronómica, pero si además uno va en grupo (unas 10 personas) puede reservar en el restaurante de la misma bodega. Un espacio al lado de la sala de barricas que resulta de lo más placentero a la vez que espectacular.
El último dÃa que pasé por Bodegas David Moreno me encontré con una concentración de coches antiguos. Nada más y nada menos que Ford Mustang. Las instalaciones, ya bonitas de por sÃ, se convertÃan casi en un lugar idÃlico.

Se puede apreciar como tanto en el exterior como en el interior está cuidado hasta el último detalle. Aunque no es una de las bodegas conocidas de La Rioja, la calidad de sus vinos y ese cariz familiar bien merecen una parada, una visita, una comida y lo que caiga.
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Ahora, Bodegas David Moreno ha puesto en marcha una nueva propuesta dirigida al turismo del vino con la construcción de “El Guardaviñas de Davidâ€, de casi 6 m. de altura y con un perÃmetro de más de 16 m. con doble pared de piedra de canto rodado y sillares.
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Con esta iniciativa además de rendir un homenaje a las construcciones de una sola planta que se utilizaban para vigilar los viñedos y como refugio de los agricultores ante las inclemencias del tiempo, Bodegas David Moreno propone un programa de jornada completa que permita disfrutar desde dentro de los tesoros del mundo del vino: el viñedo, el paisaje, la bodega, el proceso de elaboración, la cata, la gastronomÃa y la cultura.
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Tocaba volver al interior, pero antes, y para hacer tiempo antes de llegar al Mas (a ver la ¿puesta de sol?), hicimos una parada en la Ermita de San Sebastián y de la Virgen de la Misericordia (siglos XV-XVIII), a 6 km de Vinaròs, sobre una pequeña colina, dónde coincidimos con una boda rociera, nos tomamos un cafecito y disfrutamos de las increÃbles vistas de la costa. Tras comprar al padrino una traca que le sobraba (¿para qué?, nos preguntamos), nos encaminamos a Sant Jordi, dónde nos esperaba la famosa “puesta de solâ€. Ni puesta de sol (eran las siete de la tarde), ni vistas del horizonte (fue dentro del 

Durante 4 dÃas pudimos conocer pueblos maravillosos, 

