Feb 12 2010

Trodos Quattro

Publicado por Julie Donovan en la categoría Descúbrenos tu Vino

Atractiva imagen de la caja de Trodos IV

Los vinos que más me han llegado a emocionar son aquellos que te descubren por casualidad, aquellos que te presentan en tus momentos de ocio, fuera de las catas oficiales, de las muestras que te envían para que manifiestes tu opinión o hagas una valoración profesional. Reconozco que no es fácil sorprenderme, pero adoro que lo sigan intentando, que me pongan una botella en la mesa, cuando me invitan a comer o a cenar, y me pregunten: <<¿lo conoces, lo has probado alguna vez?>> Si encima ese vino llega conectar con la parte más íntima de mí, si llega a provocarme sensaciones apasionadas llenas de agitación, entonces me descubro ante esa botella.

Este tipo de emociones son las que sentí el sábado pasado, cuando unos buenos amigos me invitaron a cenar; hay que reconocer que los platos ayudan, mucho, a un buen vino (un buen vino, complementando una buena cocina, sin florituras, pero llena de entusiasmo y buen hacer, es el sueño dorado).
En un momento dado me presentaron un vino de Rioja; precioso envoltorio, signo significativo de cuidar el detalle, de querer mimar su interior. Reconozco que no tenía referencias de él: IV Vendimia Seleccionada 2004. Por indagar y resaltar algunos detalles más, señalar que es 100% Tempranillo, y que la botella (también muy cuidada su imagen, su estilo, mostrando distinción) lleva colgada una medalla de plata del Concurso Mundial de Bruselas de 2007. Ya sé que eso tampoco es la panacea, pero he de destacar el concurso de Bruselas como uno de los más serios e interesantes del mundo enológico (sin menospreciar otros grandes premios que hay por la geografía mundial). Alabada la elección, y reconociendo mi total desconocimiento de este vino, originario de la localidad de Cordovín, en La Rioja, su frescura y su frutosidad, me resultan francamente atractivos. Estamos hablando de un 2004; estamos a febrero de 2010, y en la copa hay un Rioja.
Botella de Trodos IV apoyada sobre su cajaEl ribete ya se mostraba juvenil, como si poseyera ese preciado secreto de la eterna juventud, pero sus aromas resultan todavía más gratificantes, y seductores. Una maligna sensación empieza a adquirir presencia en mi mente: <<seguro que se cae en boca, algún fallo ha de tener, porque no he oído hablar de este vino>>. Así que tras dejarme envolver un poco más por sus notas balsámicas, por su sutileza en los tonos especiados, decido sentirlo en la boca. De pronto descubro como la seda, la elegancia y la suavidad van caminando sobre mi paladar, como su paso gentil y desenvuelto llenan la boca y aporta un aterciopelado calor cuando llega a mi faringe.
De tanino redondo y cremoso, es tan agradable la sensación vínica que acompaña la diversidad de propuestas culinarias que sobre la mesa se me ofrecía,  que mi impresión sobre IV la tenga que tildar de Sensacional. Estoy hablando de un vino que no llega a los 20 € (por lo que pude averiguar al día siguiente) y que despertó, en mí, agradables sensaciones, inesperadas emociones, lo que me hizo disfrutar aún más de la velada.

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Feb 01 2010

Cenando durante el Gastrofestival

Publicado por Orlando Lumbreras en la categoría Experiencias enogastronómicas

El olivo que preside el salón de El Chaflán

Terminado el primer evento gastronómico del año, Fusión (en “Paisajes y Sabores”, Radio Exterior de España, RNE, le han dedicado tres monográficos, donde han tenido invitados a los mejores cocineros que han pasado por ; los enlaces al final del post), con sus luces y sus sombras, hoy me apetece comentar mi experiencia en el Gastrofestival, la parte más ciudadana y popular del evento culinario. Creado para sacar la cocina a la calle, durante una semana, los mejores fogones de la capital ofrecieron sus menús a precios cotidianos (entre 25 y 40 €), lo que propició que muchos de nosotros pudiéramos conocer alguno de los lugares que tenemos apuntados en nuestra agenda para descubrir su cocina.

En mi caso, decidimos (la idea surgió en nuestro grupo de cata, Baco Vive), ir a cenar a de Juan Pablo Felipe. Manejamos varias alternativas (otro bien situado era Dassa Bassa de Darío Barrio), pero el día elegido, lunes, y el horario, cena, iba reduciendo el número de locales a los que poder asistir. En mi caso concreto (cada uno tendría sus inquietudes) quería ir a para intentar sacar alguna conclusión al hecho de que hayan perdido la Estrella Michelín este año.
De decoración sencilla, pero efectista, y algo corto de luz en las mesas, lo que provoca cierta dificultad para disfrutar los platos de manera visual, me llamó la atención la frialdad con la que nos recibieron, teniendo en cuenta que éramos un grupo de 14. No soy muy partidario del trato empalagoso, pero la sala, la relación con el comensal, con el cliente, por parte del personal del restaurante, es muy importante, y crear un ambiente de calidez, de complicidad aporta muchos puntos a ese local, porque, al final, cuando vamos a un restaurante a cenar, nuestra vivencia va más allá del simple hecho de degustar unos buenos platos; queremos vivir una experiencia, disfrutar un momento, sentir emociones en torno a la cocina. Y en ese sentido no me pareció que el trato fuese el más idóneo; correcto y poco más.
Por no hablar del servicio del ; no reclamo que me atienda el sumiller, porque doy por supuesto que todos los miembros de la sala tienen un conocimiento mínimo. Pero lo que me encontré fue un servicio deficiente, y la , o tuvimos la mala suerte de querer tomar los vinos que menos existencias tenían, o no entiendo cómo, de todo lo que solicitamos, no quedaban más de tres botellas. Aún así, fuimos capeando la noche, pidiendo aquellos vinos que pudieran soportar nuestros bolsillos, ya que el recargo que tenía la carta era importante (nunca entenderé que se multiplique por cinco o seis el precio del , desde que llega al restaurante hasta que sale a la mesa; ¡flaco favor le hacemos, con esa política, al mundo e la enología!). Y tampoco puedo compartir esa estrategia de llenar, insistentemente, el vaso de agua, para consumir botellas; ¡si somos vinícolas, por favor!

MEsas en El ChaflánVisto el tema del servicio (alguna compañera habló de mejorable), con la cocina, tampoco quedé muy satisfecho. No quiero entrar a hacer una crítica gastronómica, porque siempre he pensado que, para poder hablar con profundidad, hay que tener una mínima formación en cocina; pero sí que estoy en mi total derecho de poder expresar lo que me gusta y lo que no, y como me gustan las cosas. De entrada, el “bocatín de torta del Casar, con aceite de trufa”, estaba magnífico. Pero claro, que la estrella de la noche sea un pequeño bocado, donde el pan juega un papel importante, es significativo.
Siguiendo con el menú, pronto llegó la “Crema de boletus, con gelatina de manzana y praliné de piñones”, interesante, con un juego entre el punto salado y las sensaciones golosas muy atractivas. No se desarrollaba mal la noche, pese a tener, casi, que interrogar al personal para que nos presentaran el plato, cuando es algo que tendrían que hacer con iluminada sonrisa. Pero de pronto vinieron las alcachofas; venían acompañadas de una crema de nueces de macadamia y aceite de vainilla, pero ni con pareja de baile pudieron salir airosas. Demasiado amargas, cada una expresando unos sabores, unos tonos, que no eran nada agradables. Algo toscas, creo que las alcachofas tienen que ser finas y suaves, con su potente boca mejor integrada en el conjunto para que resulten atractivas. Y estas no lo eran.
Después pudimos degustar un . Simplemente correcto. Se supone que era el plato estrella, pero no superó el simple aprobado. Presentación muy simple, y un arroz que pienso, no se coció correctamente, sintiendo, en boca, que no estaba totalmente cocido en su interior (un error que todos podemos tener, pero que no es admisible en un restaurante de clase). Cerramos la noche con un “Pollo de corral en pepitoria”; una revisitación a esta tradicional salsa, donde la pepitoria se prepara en royal y se tritura para hacer la base. Interesante propuesta, pero si dejar de llegar a la sorpresa intensa.
Menos mal que los postres volvieron a subir el tono de la noche; y siempre, dejar un final goloso, dulce, y satisfactorio, te hace irte con otro ánimo.
Mi conclusión es que el hecho de ir a cenar a a través de la oportunidad del Gastrofestival, nos confirió (y es una apreciación personal) una categoría de clientes de segunda. Y eso es algo que me disgusta; todo cliente, una vez atraviese la puerta de tu establecimiento, debe ser atendido con las mismas cortesías, sin mirar la posibilidad de su bolsillo, ni la intención de su cartera.

Ferrán Adriá anuncia el cierre durante dos años de “El Bulli” (Paisajes y sabores)

Una trufa negra por 3.000 euros en “Madrid Fusión” (Paisajes y sabores)

Cierra sus puertas “Madrid Fusion”. (Paisajes y sabores)

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Ene 12 2010

De Méntrida a Valdepusa

Publicado por Julie Donovan en la categoría Cuéntanos tus viajes

Entrada en la cueva de Bodegas Jiménez LandiLos que habitamos en la capital de España nos empeñamos en cargar, sobre nuestras espaldas, centenares de kilómetros para saciar nuestras más íntimas y personales pasiones enológicas; recorrer y conocer en La Rioja, Penedés o Ribeira Sacra (por poner tres ejemplos) es una delicia, pero muchas veces nos olvidamos de nuestros vecinos; y no me refiero solo a los vinos de Madrid, sino también a otros viñedos cercanos y llenos de encanto.

Así que decidí reparar parte de mi culpa, y, volante en mano, me dirigí por la Nacional V. El asfalto convive, nada más dejar las últimas edificaciones altas, con los primeros viñedos madrileños, que encontramos en Navalcarnero. El primer vino me es ofrecido, pero mi mirada está puesta algunos kilómetros después, en la localidad toledana de Méntrida.
Méntrida, población donde conviven el clima continental y el mediterráneo, resguardada por la Sierra de Gredos y con una pluviometría escasa, esconde, en varias de sus tierras, de sus entrecruzadas parcelas, algunas de las garnachas más antiguas de nuestro país; uvas, muchas de ellas de maduración fresca, sombría, con fuertes variaciones térmicas, que nos seduce con vinos frescos y muy frutales. Así se muestran los vinos de Jiménez Landi, cuyo máximo responsable, Dani, siempre está dispuesto a tirar de pipeta y compartir la cata de cada una de las barricas de sus fincas, de , de El Fin del Mundo, de las diversas garnachas que componen (este último elaborado con las uvas de la vecina población de El Real de San Vicente)… Nos encontramos una bodega donde se respira pasión, donde se practica el cultivo biodinámico en algunas de sus tierras, donde se lucha por devolver a la tierra todos los aportes naturales que la tierra da al fruto; en definitiva, respeto a la madre naturaleza, amor por el vino. Vino que brota ente los dedos de los pies de Dani, mientras pisa con mimo las uvas en grandes tinos de madera. Vino que reposará en la cueva de la familia, excavada por anteriores generaciones en el siglo XVII.

Entrada a la Bodega Capilla del FrailePasión que nos abre las puertas de nuestra segunda parada, de nuestro fin de ruta. nació de la motivación, del amor por el campo de Iñigo Valdenebro, un hombre que un buen día decidió convertir un secarral en un prospero olivar y un mimado viñedo. Ese fervor por la tierra te traspasa la piel paseando entre olivos ( y ), mientras Iñigo te va cortejando el oído con cada uno de los pasos, de las historias que llevaron al olivar a ser lo que hoy es.
Y ese cariño se entremezcla entre la miga de pan blanco que pringas en el aceite, fresco, con un punto de acidez y un ligero amargor final que es pura seducción.
Almazara y bodega; disfrutar de la vendimia y de la recolección de la aceituna. Ver bullir los depósitos durante la fermentación de la syrah y de la , base del sugestivo coupage (yo pude paladear el 2005 y ver como viene la añada siguiente) o vivir el ligero estrujado de la aceituna para dejar manar su líquido más íntimo, ese primer néctar.
Casi cien hectáreas (sólo 14 son de viñedo), dominadas y vigiladas por la casa de campo, residencia familiar y base de una bodega, y de una almazara, abierta para sentir los sentidos, despertar nuestras emociones más campestres, vivir, conversando con sus responsables, la necesidad de alimentar nuestras santas pasiones enológicas.

Después de recorrer los viñedos del Real de San Vicente, donde Jiménez Landi tiene algunas de sus viñas más recónditas, de conocer su cueva donde hace la crianza su mejores vinos, de sentir los aromas de los olivos de y ver como sus viñedos buscan sin descanso los cálidos rayos toledanos, siento que mi íntima y personal deuda con estos grandes vinos, con estos magníficos aceites, empieza a ser pagada.

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Dic 19 2009

Jerez, olores y generosidad

Publicado por Orlando Lumbreras en la categoría Cuéntanos tus viajes

Criaderas y Soleras en Tío PepeImperdonable; lo sé. Hasta hace unos días no había estado en Jerez de la Frontera, no me había paseado entre la centenarias botas de fino, sintiendo, la historia y el tesón del vino. Son tantos los lugares que quiero conocer, y tan poco el tiempo que tengo para ello, que intento cubrir carencias históricas de la manera más dinámica posible. Hoy puedo escribir que por lo menos una vez, he pisado las calles de esta hermosa ciudad gaditana. Y sus bodegas; por lo menos una: las impresionantes instalaciones que tiene , sus 7 hectáreas, parte fundamental de la historia de la ciudad y de sus vinos y centro social y animador de la vida de Jerez de la Frontera. Continuar leyendo »

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Nov 15 2009

Lavinia, la vinoteca más exclusiva de Madrid

Publicado por Mario Canora de Castro en la categoría Dónde tomas tus vinos?

Impresionante imagen de Lavinia en MadridSi alguien amante de los vinos tiene la idea de venir a Madrid, bien por negocios, bien por turismo o por alguna otra razón, no debe eludir la visita a las que pasan por ser las vinotecas más selectas que hay en la ciudad, Lavinia. Su oferta se ha visto ampliada recientemente con su segunda tienda en la exclusiva zona de La Moraleja, al norte de la capital, pero la tienda sobre la que hablaremos es la que se situa en la calle José Ortega y Gasset 16, en pleno barrio de Salamanca, donde acaban de cumplir su 10º aniversario manteniendose en la élite dentro del sector de tiendas especializadas en vino.

Aquí los detalles se cuidan al máximo, tanto desde el punto de vista humano, como desde el producto. Prueba de ello son el equipo de personas que se encontrarán una vez pasen el umbral de este moderno establecimiento y la perfecta conservación de sus vinos, en un local amplio que nos invita a descubrir las novedades que ampliarán nuestro conocimiento. Pocas vinotecas pueden presumir de tener más de 5.000 referencias en su stock, todas ellas seleccionadas y agrupadas por diferentes zonas vitícolas del mundo, entre las que ocupan un lugar destacado los vinos españoles, (con un amplio recorrido por sus regiones) y también los vinos internacionales, siendo los franceses los que cuentan con una mayor representación.

Al frente de ese equipo humano que nos asesorará en todo momento nos encontramos a Javier Gila, toda una institución en el mundo del vino en nuestro pais. Con un curriculum que habla por si sólo,( sumiller de los hoteles Villamagna y Ritz, premiado en 5 ocasiones como mejor sumiller de España, profesional destacado en torneos internacionales, profesor en escuelas de sumillería, etc), emprende un nuevo reto profesional encarnando la figura del o ‘wine consultant’, que podríamos definir como la persona que se dedica a asesorar los distintos proyectos de restaurantes, hoteles y de la clientela que quiera destinar en su casa un espacio para tener una buena selección de vinos. Además de todo esto, aconseja en la compra a bodegas del producto que más adelante acabará en tienda, no en vano dispone de numerosos contactos por su dilatada experiencia profesional. Pero Javier no se olvida que su labor ha de complementarse con un buen equipo de venta, todos sumilleres o enólogos a disposición del cliente, toda una garantía a la hora de acertar en nuestra elección.

Lavinia: Atractiva colocación del vinoPor dar una serie de nombres entre su clientela profesional más afamada citaremos a los restaurantes Zalacaín, Viridiana, Arola, Goizeko Wellington, etc; y entre los hoteles, Puerta AméricaRitz y Villamagna entre otros. Todo ello sin desmerecer a su nutrida clientela particular que, según nos cuentan, está cada vez más informada obligándoles a estar al día para dar un buen servicio. 

Otras ventajas, aparte de las ya mencionadas, que puede diferenciar a Lavinia sobre otras vinotecas serían: tener un buen stock de los vinos ‘top’ con diferentes añadas, hacer bastante compra en première para adelantar novedades a sus clienes, así como un servicio que merece destacar,  su club de socios, a los que proporciona una valiosa información a través de su revista y las presentaciones/cata gratuitas que se imparten en la propia tienda a cargo de las distintas bodegas representadas en tienda.
Por si esto fuera poco, la oferta se completa con su espacio gastronómico en la planta alta. Allí, sólo en horario de comidas, se nos ofrece(a precios moderados) la cocina que realiza su chef Ange García, teniendo a nuestra disposición una serie de vinos por copas o bien alguna de las referencias que ofrece el establecimiento.

De momento cuentan con cuatro tiendas en España, dos en Madrid y dos en Barcelona, además de las que se reparten por otros lugares del mundo, lo que les da una visión global del consumo de vino según gustos y culturas. Ello favorece  a que el consumidor que se acerque a una de sus tiendas encuentre siempre una amplia oferta puesta al día para su disfrute, con una selección cuidada por los profesionales que allí trabajan.

Diez años de Lavinia en Madrid. (Paisajes y sabores)

 

“Paisajes y Sabores”, programa que se puede escuchar, de lunes a viernes, en Radio Exterior de España, RNE, de 9:00 a 10:00, y que se reemite de 16:00 a 17:00, emitió, el pasado 10 de Octubre, una magnífica entrevista realizada por Orlando Lumbreras y Mario Canora a Javier Gila, de Lavinia.

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Sep 22 2009

Bernkastel-Kues

Publicado por Orlando Lumbreras en la categoría Cuéntanos tus viajes

Bernkastel protegido por el viñedoEn el Mosela se vive, se siente el . Como decíamos en una anterior entrada, cada plaza, cada establecimiento, cada minuto, respira efluvios vínicos. Desde mayo a noviembre, las fiestas del animan los días, festivales tradicionales, populares, y citas más elitistas y culturales.

A se accede después de descender varios cientos de metros, por una carretera sinuosa que te aposenta a las orillas del rio. La entrada natural es a través de un túnel; oscuridad con un final paradisiaco, la imagen de las primeras casas, de las primeras viñas descendiendo, vertiginosas, sobre el Mosela. El paisaje, el entorno, la estampa fotográfica que se queda permanentemente impresa en nuestra retina, son las rectas viñas de riesling, esbeltas, apuntando hacia el Dios Sol, manteniéndose erguidas ante la pronunciada inclinación de la pendiente. Viñedos que comparten terreno, e influencia luminosa, con la masa boscosa que domina el terreno en las cotas más altas de las laderas. En la parte inferior, las viñas se asoman provocativas a la orilla del Mosela, siempre plantadas en una u otro margen de los sinuosos meandros, siempre buscando la mayor exposición solar.

Motivos vinícolas en las plazas de BernkastelPor es placentero pasear, no sólo si eres un enamorado del , también si te apasiona el prefecto equilibrio entre naturaleza y urbanidad, si te enamora el respeto al paisaje y la integración de la construcción en el medio. Todo ello en una localidad bulliciosa, donde el verano resuena cada día, celebraciones callejeras, populares y participativas. Una ciudad donde cada rincón, cada callejuela, te llenan de asombro. Plazas, como la del Mercado, un coqueto rincón de casas renacentistas elaboradas con entramados de madera, fuentes como la de San Miguel, o edificios como el Ayuntamiento, llenan de vitalidad el alma del paseante. La población en sí parece sacada de los cuentos de los hermanos Grimm (algo que percibimos en bastantes poblaciones de Alemania, como Bacharach o Bambert, por citar un par de ejemplos).

no es más que una pequeña muestra de lo mucho que se puede disfrutar a orillas del Mosela; un rio que podemos recorrer desde Trier hasta Koblenz, para regocijo de nuestras almas, siempre ansiosas de maravillas paisajísticas y acogedoras villas vitivinícolas. Un rio que acaricia y da madurez a ambos márgenes, yendo de un lado a otro, acercándose a las tierras en el margen derecho, y de pronto ya está en el izquierdo, buscando dar aporte y vitalidad a ambos lados. Y sobre el rio, majestuosa, garbosa y señorial, la riesling, apretada en su racimo buscando cada inyección energética para convertirse en ese sensual que enamora nuestras más placenteras emociones.

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Jun 20 2009

Vinoquedadas

Publicado por Turivino en la categoría Actualidad, Convocatorias y cursos

En “”, Radio Exterior de España, RNE,  hemos charlado con Ernesto Gallud, Presidente del Aula Abierta del y Responsable de la organización de las Vinoquedadas. Puedes escuchar la entrevista entera clickeando AQUÍ.

Imagen del salón del 1903 Sport Arena¡Los jóvenes! ¿Cómo podemos hacerles conocer y  disfrutar de un mundo tan arrebatador como es el mundo del ? Cervezas, destilados, muchas veces de baja calidad, y otras bebidas han hecho que el tenga nula presencia en la vida y el ocio del sector más joven de nuestro país. Quizá sea ese ambiente algo elitista que muchas veces rodea a las reuniones en torno al , ese aire exclusivista que parece respirar el entendido en la materia y que deja fuera de juego a los profanos, o tal vez tenga algo que ver esa relación interminable de palabras y referencias que relatan las características de un cuando hablamos de él. La cuestión es que muchos estudios se hacen en torno al y su implicación en la juventud, en el sector de población que podríamos decir son el futuro, pero pocos son los movimientos precisos, las actividades que se han hecho para acercarse a ellos. Por eso nos parece novedosa y altamente interesante la propuesta que ahora se lanza desde Alamesa, bajo las directrices del Aula Abierta del , las Vinoquedadas.

¿Qué son las Vinoquedadas? Podríamos decir que son macro-fiestas; fiestas que tendrán lugar en Madrid, organizadas para aforos entre 200 y 500 personas, y donde el y la gastronomía serán los grandes protagonistas; ellos, y los jóvenes. Porque la intención de las Vinoquedadas es que el se introduzca en los ambientes juveniles; por eso las Vinoquedadas tendrán un aire semejante al que se puede respirar en cualquier lugar de reunión de los jóvenes. Estas fiestas huyen de las etiquetas, de las mesas con manteles y de los rigores de una cena al uso. Estamos hablando de picotear de pie, mesas altas, música ambiente, vinos presentados de manera informal, pantallas con mensajes, con imágenes centradas en sus inquietudes; todo bajo un cielo relajado, sin ánimo doctrinario, sin querer enseñar, buscando que el sea un elemento más de disfrute, de diversión (con moderación, ya que el lema “wine in moderation” es fundamental), un ambiente distendido donde el sea el protagonista en las copas de los asistentes. Y todo ello a un precio muy juvenil, 25 €, lo que sin duda es otro elemento de atracción.

La primera Vinoquedada está programada para el 25 de junio; ya está corriendo por internet, por los foros sociales, por los blogs… Será en la Sala 1903 Sport Arena del Estadio Vicente Calderón de Madrid.

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